Por mucho que se sepa, siempre algún conocimiento nos falta.
Oddu de Ifá
Listado de PatakÃes
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Oddu de Ifá
Listado de PatakÃes
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La experiencia de los viejos.
Los jóvenes trabajaban con los arugbos en la construcción de los ilé, pero no ganaban lo que ellos creÃan merecer, a pesar de que hacÃan los trabajos más fuertes y menos calificados. Además tenÃan que someterse a la dirección de los viejos que, según ellos, eran, majaderos e intransigentes. Por eso decidieron separarse y trabajar por cuenta propia.
Fue asà que comenzaron a fabricar muchas casas muy rápido y el pueblo estaba contento, hasta que un dÃa cayó un fuerte aguacero y las casas que habÃan fabricado los jóvenes se vinieron abajo.
Toda la población se quejó a Olofin de lo que habÃa sucedido y cómo se habÃan quedado sin casa.
Olofin bajó ala Tierra, y llamó a los viejos y a los jóvenes y le pidió a cada grupo que construyera una casa, para él ver quiénes la construÃan mejor.
Después de una jornada de grandes esfuerzos, los jóvenes terminaron su casa y los viejos la suya. Olofin inspeccionó las casas construidas y le parecieron tan iguales que decidió reunir a los dos grupos para preguntarles cuál era la diferencia.
–Si las casas que hacen los jóvenes son iguales a las que hacen ustedes –dijo Olofin a los viejos–, ¿por qué se caen cuando llueve?
–Muy fácil –contestaron los viejos–. Ellos ponen todas las tejas boca abajo en vez de poner una boca abajo y otra boca arriba. ¡Olofin comprendió que los viejos tenÃan mayor experiencia, porque habÃan vivido más y desde entonces los autorizó para que fueran ellos quienes dirigieran a los jóvenes y dijeran cuándo estaban capacitados para hacerse operarios.
Los jóvenes trabajaban con los arugbos en la construcción de los ilé, pero no ganaban lo que ellos creÃan merecer, a pesar de que hacÃan los trabajos más fuertes y menos calificados. Además tenÃan que someterse a la dirección de los viejos que, según ellos, eran, majaderos e intransigentes. Por eso decidieron separarse y trabajar por cuenta propia.
Fue asà que comenzaron a fabricar muchas casas muy rápido y el pueblo estaba contento, hasta que un dÃa cayó un fuerte aguacero y las casas que habÃan fabricado los jóvenes se vinieron abajo.
Toda la población se quejó a Olofin de lo que habÃa sucedido y cómo se habÃan quedado sin casa.
Olofin bajó ala Tierra, y llamó a los viejos y a los jóvenes y le pidió a cada grupo que construyera una casa, para él ver quiénes la construÃan mejor.
Después de una jornada de grandes esfuerzos, los jóvenes terminaron su casa y los viejos la suya. Olofin inspeccionó las casas construidas y le parecieron tan iguales que decidió reunir a los dos grupos para preguntarles cuál era la diferencia.
–Si las casas que hacen los jóvenes son iguales a las que hacen ustedes –dijo Olofin a los viejos–, ¿por qué se caen cuando llueve?
–Muy fácil –contestaron los viejos–. Ellos ponen todas las tejas boca abajo en vez de poner una boca abajo y otra boca arriba. ¡Olofin comprendió que los viejos tenÃan mayor experiencia, porque habÃan vivido más y desde entonces los autorizó para que fueran ellos quienes dirigieran a los jóvenes y dijeran cuándo estaban capacitados para hacerse operarios.
Loro.
Olofin convocó a una reunión a todos los pájaros, para saber cuál de ellos tenÃa más mérito.
Todas las aves acudieron al palacio, pero como le tenÃan envidia a Loro, que por aquel entonces era blanco, aprovecharon un descuido que tuvo este y le arrojaron tinta. Un rato después le esparcieron cenizas sobre su plumaje y más tarde, comenzaron a tirarle epó.
Olofin entró ceñero al salón y estuvo observando a los pájaros des¬de su trono; luego señaló uno entre todos, sus sirvientes se abrieron paso entre la concurrencia y lo condujeron a donde estaba Olofin.
–Me ha gustado mucho tu plumaje –dijo a Loro–. Desde hoy ordeno que todas las personas importantes de mi reino lleven tus plu¬mas como señal dc sabidurÃa y distinción.
Con esta gracia que le concedió Olofin quedaron burlados todos los que, por envidia, quisieron perjudicarlo.
Olofin convocó a una reunión a todos los pájaros, para saber cuál de ellos tenÃa más mérito.
Todas las aves acudieron al palacio, pero como le tenÃan envidia a Loro, que por aquel entonces era blanco, aprovecharon un descuido que tuvo este y le arrojaron tinta. Un rato después le esparcieron cenizas sobre su plumaje y más tarde, comenzaron a tirarle epó.
Olofin entró ceñero al salón y estuvo observando a los pájaros des¬de su trono; luego señaló uno entre todos, sus sirvientes se abrieron paso entre la concurrencia y lo condujeron a donde estaba Olofin.
–Me ha gustado mucho tu plumaje –dijo a Loro–. Desde hoy ordeno que todas las personas importantes de mi reino lleven tus plu¬mas como señal dc sabidurÃa y distinción.
Con esta gracia que le concedió Olofin quedaron burlados todos los que, por envidia, quisieron perjudicarlo.
León.
León era un animal manso, pero tan hermoso que la gente lo envidia y se metÃa con él para provocar su furia. Como no hacÃa caso de las provocaciones, idearon entonces ir a ver a Olofin para calumniarlo y acusarlo dc un comportamiento que no habÃa tenido nunca.
Olofin llamó a León para regañarlo, pero este supo defenderse y le demostró que nunca habÃa agredido a nadie.
–Vas a regresar a la Tierra –le dijo Olofin a León–, pero si alguien te agrede o se mofa de ti, yo te autorizo a que uses tus garras y tus colmillos, y demuestres el ashé que te he dado.
León regresó a la Tierra, dispuesto a no meterse con nadie y a seguir viviendo entre las gentes sin hacer caso de sus burlas y provoca¬ciones.
Pero al tercer dÃa, los envidiosos empezaron de nuevo a sembrar la cizaña y a decir: “¡Qué se habrá figurado! Porque Olofin le dio poder él puede mirarnos a todos por encima del hombro. Lo que hay que hacer es caerle a palos para que no se crea mejor que nosotros.”
Una turba comenzó a juntarse frente a la casa de León. Cuando salió para ver qué pasaba, le cayeron encima con palos y piedras y no tuvo más remedio que defenderse con sus garras, morder, matar y arrancar cabezas y brazos.
Desde entonces León vive en el monte, lejos de todos, y el que quiera provocarlo, tiene que ir hasta allÃ.
León era un animal manso, pero tan hermoso que la gente lo envidia y se metÃa con él para provocar su furia. Como no hacÃa caso de las provocaciones, idearon entonces ir a ver a Olofin para calumniarlo y acusarlo dc un comportamiento que no habÃa tenido nunca.
Olofin llamó a León para regañarlo, pero este supo defenderse y le demostró que nunca habÃa agredido a nadie.
–Vas a regresar a la Tierra –le dijo Olofin a León–, pero si alguien te agrede o se mofa de ti, yo te autorizo a que uses tus garras y tus colmillos, y demuestres el ashé que te he dado.
León regresó a la Tierra, dispuesto a no meterse con nadie y a seguir viviendo entre las gentes sin hacer caso de sus burlas y provoca¬ciones.
Pero al tercer dÃa, los envidiosos empezaron de nuevo a sembrar la cizaña y a decir: “¡Qué se habrá figurado! Porque Olofin le dio poder él puede mirarnos a todos por encima del hombro. Lo que hay que hacer es caerle a palos para que no se crea mejor que nosotros.”
Una turba comenzó a juntarse frente a la casa de León. Cuando salió para ver qué pasaba, le cayeron encima con palos y piedras y no tuvo más remedio que defenderse con sus garras, morder, matar y arrancar cabezas y brazos.
Desde entonces León vive en el monte, lejos de todos, y el que quiera provocarlo, tiene que ir hasta allÃ.
Babosa.
Un dÃa Obbatalá llegó a su casa y se encontró a Babosa tomando de su otÃ. Después de maldecirla, acometió su persecución.
El animal despavorido corrió a esconderse en el monte, pero sin saberlo, su baba fue dejando el rastro que Obbatalá seguirÃa implacablemente.
Cuando el Orisha al fin le dio captura, se la comió y dijo que como castigo en lo sucesivo se comerÃa a Babosa cada vez que la encontrara.
Un dÃa Obbatalá llegó a su casa y se encontró a Babosa tomando de su otÃ. Después de maldecirla, acometió su persecución.
El animal despavorido corrió a esconderse en el monte, pero sin saberlo, su baba fue dejando el rastro que Obbatalá seguirÃa implacablemente.
Cuando el Orisha al fin le dio captura, se la comió y dijo que como castigo en lo sucesivo se comerÃa a Babosa cada vez que la encontrara.


